viernes, 1 de febrero de 2013

El lino y la maceta

Por  María  Eugenia  Martins 

En una de nuestras tantas idas a comprar el almuerzo, Raúl y yo charlábamos por los pasillos del museo.  Entretejiendo temas, se hilvanó el relato:

- El otro día, mirando el jardín, me di cuenta que el lino estaba mustio, un poco marchito y lo cambié de maceta. Qué loco.... a los pocos días estaba fresco, turgente, había cobrado vida. Entonces pensé: Necesito un cambio de maceta, a mi también me queda chica.

Con esta pequeña anécdota- metáfora mi amigo me compartía su sentimiento. Cómo no entenderlo... cuántas veces yo misma siento que la tarea que hago es maravillosa, creativa, potente, emotiva, pero que me "aprieta". Guiar las salas de un museo es, para quien gusta hacerlo, una tarea gratificante, y para quienes pretendemos convertirnos en educadores en ese contexto, un desafió exquisito. Cómo antropóloga puedo decir que es etnográfico, es el "campo", ese que nos da las herramientas para una dialéctica del conocimiento, un ir y venir constante, sin principio ni fin, entre la teoría y la práctica, modificando una a la otra.

Pero qué pasa cuando ya la tierra no nos alcanza, nuestras raíces no pueden expandirse y sentimos que tocamos las paredes del recipiente que nos contiene? Necesitamos un cambio de maceta, eso pasa. Y esto no quiere decir dejar de ser linos, solo quiere decir que necesitamos seguir creciendo, que deseamos hacerlo, y que eso tiene que ver con nuestra pasión por lo que hacemos.

Esta tarde calurosa de enero, Grego y yo caminábamos por la asfixiante avenida. La pregunta que me ronda hace meses llegó, la trajo ella a la charla: Por qué tanto palo en la rueda me dijo. Creo que entiendo a qué se refiere, por lo menos en parte. Ser educadores de museo, guías como se nos llama, es una tarea denostada, mal conocida y prejuzgada. Una tarea que nosotrxs, lxs caracoles, queremos y elegimos.

El lugar que se nos otorga en las falaces jerarquías del conocimiento, es "bajo". Será porque nos dedicamos a compartir las salas con  los "legos", y a negociar con ellos significados? Será porque como sabemos "un poco de todo" se supone que no sabemos tanto como los que se dedican exclusivamente a investigar? Será nuestro aire de popularización de la ciencia y la construcción de conocimiento a partir de entrelazar saberes diversos lo que no gusta? Tantas y tantas posibilidades....

Como en cualquier trabajo que uno desempeñe con compromiso por mucho tiempo, es lógico que la maceta apriete. Qué necesitamos, qué debemos generar, pedir, construir, exigir, para poder gozar del espacio que necesitamos, del lugar que merecemos para poder pasar a otras instancias, para poder convertirnos y ser reconocidos como educadores de museo? 





2 comentarios:

  1. Me parece un trabajo muy interesante el de ustedes, pero comprendo que en algún momento la maceta quede chica.
    Lo que preocupa es que se dan cuenta de ello, hay muchos interrogantes sobre lo que necesitarían para poder crecer y expandirse, pero soluciones no veo ninguna en el artículo, al final solo queda un gran signo de interrogación.
    Espero que pronto encuentren una respuesta, tal vez solo sea cuestión de empujar un poco para sentirse mas cómodos, sin necesidad de un radical trasplante de maceta.
    Abrazo

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